Mi Seudónimo

Un lluvioso día de invierno, Nicole se sentía abatida por la reciente perdida de su mayor apoyo, su padre. Nicole salió al parque para despejar su mente bajo la lluvia, sintiendo cada gota como una compañía silenciosa para su tristeza. Mientras caminaba, notó a alguien más bajo el refugio de un árbol: era Samuel, un viejo amigo de la infancia que también estaba tratando de encontrar consuelo en la soledad del parque. Él la reconoció y se acercó, y, al ver su tristeza, le ofreció una sonrisa y algo de compañía.

Aquel encuentro inesperado fue un alivio en su duelo. Samuel la escuchó mientras ella hablaba de su padre y de los recuerdos compartidos. Poco a poco, su dolor encontró alivio en la empatía de Samuel. Sin buscarlo, la tristeza de Nicole se transformó en una sensación nueva, cálida y reconfortante.

 Ana Ruíz Sae.

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